En esta ocasión, fue Raymond Rada quien amablemente le regaló parte de su tiempo al departamento de prensa de Gladiadores de Anzoátegui para contar su historia completa.
Su infancia, su adolescencia, gran parte de su carrera profesional y hasta los momentos más alegres (y los no tanto) que le ha tocado experimentar en este hermoso y complejo deporte.
Apodado “La Sierrita”, o bien, “The Saw”, es un jugador con un estilo particular y propio. Pero, al mismo tiempo, muy bien comparable con la Old School de la denominada “mejor liga de baloncesto del mundo”: la NBA.

Nació en Caracas; específicamente en el sector “El Peaje” de El Cementerio (entrada de la Cota 905).
“Toda mi infancia y mi adolescencia se desarrollaron allí”, cuenta Raymond.
Jugó beisbol desde los 6 hasta los 10 años de edad y, aunque confiesa que era una disciplina que le gustaba mucho, nunca existió un completo match que lo obligara a seguir practicándola.
“Era bueno para el béisbol, pero sentía que no me llamaba tanto la atención”, aclara.
El instante en el que llegó el basket a su vida
Fue en el transcurso de sus vacaciones de 6to. grado para 1er. año de bachillerato que Raymond comenzó a visitar las canchas de baloncesto.
“Yo empecé acompañando a mi hermano a la cancha y ahí fue cuando comencé a jugar. De hecho, puedo decir que aprendí tan rápido que, cuando ya estudiaba 1er. año, jugaba bastante bien y hasta más que mis compañeros del liceo siendo que sólo tenía tres meses jugando basket”, explicó “La Sierrita”.
Año 2015-2016: Gigantes de Guayana
Raymond Rada perteneció a la plantilla del equipo Gigantes de Guayana en lo que fue la Liga Profesional de Baloncesto de Venezuela (o antigua LPB). No obstante, explica que no llegó a ver minutos de juego con el equipo.
“Aunque no jugué, Gigantes de Guayana fue mi primer equipo. Y recuerdo que llegué allí gracias a Luis Almanza, quien actualmente pertenece a Spartans Distrito Capital. Él era amigo mío de la calle, pero al ser mayor que yo, para esa época ya estaba estableciéndose en la liga”, contó.
Almanza sostuvo una conversación con la gerencia del equipo, les refirió acerca de las características y cualidades de un muchacho de Caracas llamado Raymond Rada y, finalmente, lo llamaron para que firmara la ficha el primer día de la pretemporada con el propósito de que estuviera durante toda la campaña con ellos.
Liga Nacional
Luego de esa temporada, Raymond no repitió con el equipo. Sin embargo, le tocó jugar la Liga Nacional con Comuna El Cementerio y, durante ese período, fue dirigido por Manuel Berroterán, quien fue entrenador de Marinos (de Anzoátegui en aquel entonces) para esa temporada 2017-2018.
Año 2017-2018: Marinos de Anzoátegui
“Primero estuvo Luis Pino como entrenador y Manuel Berroterán como asistente. Luego de eso, Luis se fue y quedó Manuel en el puesto. Después me llamó y así fue como hice el equipo”, especificó Raymond.
Otras fronteras: Argentina
“La Sierrita” tuvo la oportunidad de jugar en la Primera División de la Provincia de Bahía Blanca en Argentina.
“Realmente me fue bien. Aprendí todo lo referente a lo sistemático y lo táctico por encima de otras cosas; y como en aquella época el basket en Venezuela estaba paralizado o se jugaba sólo un mes o dos meses, me sirvió para mantenerme activo dentro de este mundo y para no ponerme a hacer otra actividad”, destacó.

Año 2020: El regreso a Venezuela y su incorporación a Brillantes
Wilfredo García, gerente para ese entonces, fue quien contactó a Raymond para que se sumara a las filas del equipo.
“Ese año llegué, hice un mes de pretemporada y empezó la pandemia. Luego de la pandemia, me llamaron en diciembre para la primera burbuja y nuevamente pude estar con el equipo”, indicó.
Esa misma temporada, “The Saw” reforzó a Gladiadores de Anzoátegui. Hecho que se repitió al año siguiente (durante la segunda burbuja) cuando Brillantes quedó eliminado. Por lo cual, puede decirse que Raymond ha ido un “Gladiador” desde las burbujas fungiendo como refuerzo.
Año 2021: La Copa
“Esta copa fue importante para mi carrera porque, como Brillantes era un equipo de media tabla para abajo, la gente solía decir que yo jugaba porque se trataba de un equipo malo, que tenía todo el protagonismo, entre otros comentarios. Entonces en Gladiadores (cuando comenzamos ese año) había jugadores experimentados, tuve la oportunidad de ser titular y terminé promediando 10 puntos por encuentro en un equipo bueno y competitivo”, manifestó Raymond.
Asimismo, añadió que “entonces creo que fue en esa temporada donde me terminé de ganar el respeto y donde la gente se dio cuenta que yo estaba apto para jugar a otro nivel. Definitivamente allí comencé a darme a conocer”.
2022: Complicaciones
El 2022 fue un año bastante difícil para Raymond Rada. Esto, debido a que llegó con una lesión en la muñeca (fractura) a Gladiadores.
Estuvo alrededor de cuatro meses entrenando bajo la guía del preparador físico Luis “Kike” Mejías fuera de la cancha.
Luego de una leve recuperación en su mano, entre comillas como él mismo la define, tuvo un par de partidos destacables y en los que se desempeñó muy bien, que fue la serie contra Cangrejeros.
No obstante, cuando todo parecía encaminarse, el último juego de esa serie significó otra alarma para “Ray”, pues, durante el último minuto, sufrió una caída que le provocó una lesión en el glúteo.
“Fue un año en el que estuve paralizado casi toda la temporada”, afirmó.
2023: Año favorito
Sin embargo, dicen que siempre hay una luz al final del túnel, así como también que después de un día lluvioso, siempre sale el sol. Por ello, 2023 ha sido uno de los mejores años para Raymond Rada.
“Ese ha sido el año favorito en mi carrera. Fue cuando estuvimos con James Maye (en Gladiadores). Y no sólo lo digo por el campeonato, sino también porque estuve uniformado durante todos los partidos y tuve bastante protagonismo al inicio de temporada”, recordó.
“Luego, cuando comenzaron a llegar los refuerzos, jugaba un poco menos, pero de todas formas me sentí parte”, agregó.

2024: El préstamo
El año pasado, aun cuando Raymond perteneció en un principio a la plantilla del actual campeón de Venezuela, terminó la temporada en Gaiteros del Zulia por motivo de préstamo.
“Allí me volví a sentir ‘yo’ nuevamente. Me encontré con ese Raymond de Brillantes, de hace muchos años. Tuve bastante participación y me fue muy bien”, recordó “La Sierrita”.
¿Qué significó para Raymond Rada el primer campeonato de Gladiadores de Anzoátegui?
¡Se lo digo siempre a la gente! Creo que no he vivido algo que me haya dado tanta felicidad, como ese campeonato.
¡Me sentí en la cima del mundo!
Para mí, fue una locura. ¡Una sensación indescriptible!
No es cualquier uniforme: Son los bicampeones
Para Raymond Rada representa un compromiso bastante grande vestir la camiseta del único equipo bicampeón de la Superliga Profesional de Baloncesto: Gladiadores de Anzoátegui.
“Sé que el enfoque de los demás equipos de la liga está en Gladiadores. Obviamente todos ellos vendrán por nosotros porque somos los bicampeones. Por eso, es una gran responsabilidad para mí jugar acá, y quiero aportar todo lo que tenga que aportar para llevar al equipo lejos. No es lo mismo jugar en este conjunto que jugar en otra organización”, destaca Raymond.
Y hablando de lo que puede aportar…
Raymond Rada asegura que, debido a la ausencia de Anthony Pérez (por molestias), hay un vacío muy grande en el equipo. Sin embargo, “aunque no tenemos las mismas características ni el mismo estilo de juego, siento que puedo aportar bastante en el lado defensivo”.
“Creo que hay un espacio aquí para yo ganarme los minutos defendiendo y, por el lado ofensivo, hacer mi juego, que básicamente es correr la cancha y encontrar los espacios abiertos”, agregó.

Crossover y la Liga de Campeones Miranda 2025
Raymond, además de jugar profesional, también ha participado en una de las ligas más conocidas de basketball urbano del país: La Liga de Campeones.
“El año pasado tuve la oportunidad de jugar con Guerreros de Guarenas, que casualmente, fue el equipo contra el que jugamos la final ahorita en enero. Luego de eso, jugué la Copa Navidad con Black Power y, finalmente, terminé jugando en Crossover”, explicó “The Saw”.
Incluso, cabe destacar que no había jugado la Liga de Campeones por espacio de dos años. El primer año, gracias a su participación en la Liga de Las Américas. Y el segundo, debido a su viaje a Uruguay para jugar segunda división.
“Entonces, por esas dos razones, estuve como un poquito ausente de la Liga de Campeones. Volví con Guerreros, tuve una buena temporada en Black Power y luego me contactó Víctor Calderón”, contó.
“La Sierrita” describe a Víctor como su “hermano mayor”, ya que “fue mi compañero de equipo en Comuna El Cementerio, ese año quedamos campeones en segunda división de la Liga Nacional y, como está de asistente en Crossover, fue él quien me contactó, me dijo que querían renovar el equipo con jugadores más jóvenes y que corrieran la cancha, y fue así como caí en Crossover”, relató.
“Y el hecho de quedar campeones con ellos lo disfruté bastante. Quizás no fue una sensación tan grande como la que genera un campeonato en la liga (SPB), pero ganar es ganar y quedar campeón es quedar campeón”, expresa Ray.

Gregory Vargas
Dentro del basketball venezolano admiro a Gregory Vargas porque es alguien que, desde que ha estado aquí, ha sido (al igual que Víctor Calderón) un hermano mayor para mí.
Siempre ha estado pendiente de mí dentro y fuera de la cancha para cualquier cosa. Y me dice: “Hermano, lo que necesites de mí, avísame”.
Definitivamente se ganó mi respeto como persona y como jugador.
Incluso, tengo ya cuatro temporadas viéndolo defender a los pilotos, matando las partidas y lo entregado que es en las prácticas y en los entrenamientos.

¿LeBron o Michael? ¿Michael o LeBron?
Mi caso es muy cómico porque creo que, en un principio, era medio hater de LeBron. Quizás porque estaba más chamito. Pero, tiempo después, cuando comencé a entender y a comprender el basketball, me dije a mí mismo: Wow! ¡Este tipo es increíble! No hay manera de odiarlo.
Fuera de la cancha, no tiene ni una sola multa de tránsito, ni ninguna denuncia de absolutamente nada… Y bueno, dentro de la cancha, creo que lo puede hacer todo.
Es más, soy un team LeBron James que piensa que Michael Jordan es el número 1, pero creo que Michael es el número 1 porque tuvo mejor carrera, por el equipo que le tocó, por el nivel de competencia y por los anillos que ganó. Sí, tiene una trayectoria inmaculada. Sin embargo, referente a talento puro, el mejor jugador que ha pisado una cancha de baloncesto se llama LeBron James.

Las enseñanzas del baloncesto
“La Sierrita” asevera que es mucho lo que le ha tocado aprender gracias a este deporte, tanto a nivel personal, como a nivel profesional.
El basketball me hizo hombre, literalmente. En todos los sentidos. De verdad no sé qué tipo de persona sería sin el baloncesto.
Aprendí a compartir, a salir solo… De hecho, recuerdo que, cuando llegué a Gigantes de Guayana, ni siquiera sabía pagar con una tarjeta. O sea, absolutamente nada de la vida. Ni cocinar…
A mí prácticamente me soltaron allí en Gigantes, en Puerto Ordaz, y la misma vida me dijo: “¡Tú ves qué haces! ¡Averíguatelas!”.
Allá no estaba mamá para ayudarme a hacer las diligencias ni nada de eso. Tuve que aprender a hacer todo yo solo, en una ciudad que no conocía, con personas que no conocía.
Y así fue…
Créeme que, de todas mis conexiones y mis amistades, al menos el 95% las he logrado a través del basket.
Las injusticias de la vida
Tal y como siempre lo mencionamos, uno de los objetivos principales de este tipo de trabajos especiales es mostrar el lado atleta y profesional del ser humano, pero también el lado humano del atleta.
Por esa razón, nos encanta contar historias de la forma más genuina posible y hacer énfasis en que a los atletas también tienen momentos de tristeza, de decepción, etc., y que no por el hecho de ser atletas, todo tiene que ser color de rosas.
“Nadie sabe esto, pero, durante la temporada en la que jugué en Argentina, vivía debajo de la tribuna, prácticamente. Es decir, mi habitación y la de dos compañeros míos, quedaba como decir, debajo de una escalera. Y no era fácil. Absolutamente nada fácil”, expresó Raymond.
La prudencia es una virtud que sólo pocos poseen…
Se supone que una persona que tenga un alto nivel dentro de cualquier organización deportiva, independientemente de la disciplina, requiere de cierta rudeza de carácter y autoridad para poder llevar la batuta de forma correcta. ¡Nadie lo refuta!
El problema llega cuando esas mismas personas no saben expresarse ni poseen el más mínimo tacto para dirigirse a sus semejantes, ignorando incluso cuáles son las consecuencias emocionales y psicológicas que pudieran ocasionar.
“El presidente de ese club (en Argentina) se llama Daniel Acuña. Y en una oportunidad, cuando perdimos, nos dijo a otros extranjeros y a mí que teníamos que ir a buscar nuestra comida caminando. Porque eso era lo que merecíamos”, contó Raymond.
“Ese mismo día le pedí que por favor me comprara el pasaje de avión, que quería devolverme a mi casa, a mi país, y luego conversó conmigo, traté de entender y me quedé”, siguió…
“Luego de un tiempo, volvió a conversar conmigo y me dijo que, si yo aspiraba a vivir del basket, estaba difícil, y en Argentina, más. También me dijo que si no agarraba el dinero yo, lo agarraría otro y, por último, me aconsejó que mejor me pusiera a estudiar, a trabajar o a hacer cualquier otra actividad…”, finalizó “La Sierrita”.
Asimsimo, Raymond contó que más nunca tuvo noticias de él, pero asegura que le gustaría encontrárselo de nuevo en este preciso momento para que se dé cuenta que, justamente desde 2019, año del comentario negativo por parte de Acuña, “The Saw” continúa más cortante que nunca, viviendo del basket y materializando sus metas, propósitos y objetivos.
Lo que significa estar lesionado
Para cualquier atleta, una lesión es lo más cercano a una pesadilla real. Y desde el punto de vista de Raymond Rada, esa realidad no pierde vigencia. Al contrario, cobra valor.
“Para todo deportista, estar lesionado es lo peor. Por ejemplo, yo cuando estuve lesionado, me afectó mucho el hecho de estar afuera y ver a mis compañeros entrenando, jugando y mejorando y yo preso, sin poder hacer nada por el equipo ni aportar mi grano de arena”, sostiene.

¿Qué opina Raymond Rada acerca de la disciplina?
Yo creo que la disciplina lo es todo. Particularmente yo, si estoy sano, siempre entreno. Siempre hago algo.
Si estoy de vacaciones, por ejemplo, aunque sea 100 flexiones hago en el día.
Y, la verdad, la disciplina no es una cualidad que yo tenga mentalizada o que me cueste. Más bien es algo que se me da muy fácil. Me nace.
Soy disciplinado porque me gusta entrenar. Si no entreno y no hago nada en todo el día, busco las formas de hacer algo.
Por eso siempre estoy lanzando balones, caimaneando y haciendo todo lo relacionado al baloncesto.
No es algo que se me dificulte demasiado hacer lo que tengo que hacer.

Gerardo Rada
Apartándonos un poco del ámbito deportivo, le preguntamos a Raymond Rada que quién es esa persona (no relacionada al baloncesto ni al deporte) que él admira. Y su respuesta fue:
Mi hermano Gerardo Rada.
Yo siento que es una persona que está en otro nivel. Y cada vez que converso con él, lo confirmo.
Es intelectual, siempre aprendo cosas de él, se sabe el porqué de muchas cosas y la historia de otras tantas, lee mucho y, aunque no vive aquí (porque vive en Uruguay), cuando lo veo es un placer. Porque siempre me está instruyendo en algo.
A pesar de ser una persona que no está vinculada con el basketball, siento que me ha guiado muchísimo en la vida.
¿Qué es la familia para Raymond Rada?
La familia lo es todo. Me considero una persona súper familiar.
Por ejemplo, cuando juego en Caracas, yo sé que van a estar por lo menos 6 personas allí viéndome. Incluso, hasta lloran cuando no juego mucho, cuando luego mal, cuando me lesiono, etc.
Soy para ellos lo que ellos son para mí.
El futuro de “La Sierrita“
Muchas personas tienen la idea de que es mejor vivir un día a la vez, o bien, llevar las cosas con calma, en lugar de preocuparse por el futuro.
Sin embargo, aún cuando el presente es muy importante para Raymond y está más que claro que lo vive intensamente día a día, su planificación para dentro de unos años también importa.
Creo que, como jugador profesional, no he tocado mi techo todavía. Tengo muchos espacios para mejorar y siento que todavía me queda mucha salud en mi prime físico y muchos años más como atleta.
Quiero adquirir mucha más experiencia, porque todavía estoy chocando con esto y siento que puedo desarrollarme cada día. De hecho, así lo sentí cuando me fui a Gaiteros el año pasado.
Obviamente venir de estar en una de las mejores organizaciones de los últimos años, con los mejores jugadores, perteneciendo al equipo de la Liga de Las Américas y en este nivel de práctica, me ayudó a comprender mucho más el basket.
Siento que toda mi estadía en Gladiadores, haya jugado mucho o poco, me ha servido bastante porque entiendo el basket de otra manera, sé lo que es ganar, sé lo que se siente estar en un camerino ganador y tengo otra perspectiva.
Por eso y por más, siento que todavía tengo mucho por aprender y, si en algún momento me toca ser Capitán de nuevo, como me ocurrió cuando estaba en Brillantes, siento que sabría liderar mucho mejor a ese equipo, sabría como entrenar, qué es lo que quiero, qué es lo que no quiero, entre otras cosas…

La opinión de mami siempre cuenta
Raymond David para mí es mi pequeño gigante y mi gran orgullo. ¡Le deseo todo el éxito del mundo! Soy su fan número 1, y él lo sabe. Por eso, siempre tendrá mi apoyo. Sé que, en cada juego y a cada momento, va de la mano de Dios y con la bendición de su madre. ¡Lo amo infinitamente!
Palabras de la señora Margot Rivero en colaboración con la entrevista.-


ARRIBA MI QUERUBIN….