El departamento de prensa de Gladiadores de Anzoátegui continúa con uno de sus más fervientes objetivos en esta nueva temporada 2025: Mostrar el lado atleta de los humanos, pero, lo más importante, dar a conocer el lado humano de los atletas.
En esta oportunidad, a través de una muy entretenida y jovial conversación, Jesús López compartió todo lo que ha sido parte de su vida tanto dentro, como fuera de los tabloncillos. Y, por supuesto, acá estamos para contarlo…
Mejor conocido como “Memo”, apodo que también tiene su trasfondo y su significado y que más adelante podrán leer, es un joven que se ha ganado un puesto en la Armadura Anzoatiguense a pulso.
Despierto, audaz, y con un gran sentido del humor, ha logrado hacer sonar su nombre a lo largo de su paso por el equipo.

Nació en Barcelona, estado Anzoátegui; y se crio específicamente en el sector 7 de Tronconal V. Es decir, fue allí donde se desarrolló su infancia y su adolescencia.
“Todo el mundo conoce la cancha de Los Bulls. Por allí me crie yo. Duré un tiempo en Tronconal IV, después me mudé a Tronconal II y terminé de criarme en el V. Siempre por esa zona. Nunca salí de Tronconal”, explicó Jesús.
Comenzó a jugar basketball a los 16 años gracias al hecho de que, desde muy pequeño, siempre iba a ver jugar a su papá. Sin embargo, Memo aclara que, en aquel entonces, curiosamente jugaba béisbol.
“Desde los 4 años hasta los 15 / 16 jugué béisbol, y debido a la situación país, mi papá tuvo que irse a Panamá. Entonces ya no tenía ganas de ir a entrenar en el béisbol”, contó.
Luego de este hecho, comenzaron las prácticas de baloncesto en la escuela Los Bulls. Y fue allí cuando Jesús se animó a experimentar, a asistir a los entrenamientos y a tomar la decisión más importante de su vida: ¡Jugar basket!
“¡Tranquilo! Pronto te inscribo”, una frase para la historia
Jesús cuenta que, desde pequeño, sentía cierta atracción por el baloncesto. Incluso, cuando pasaba por una cancha, siempre le comentaba a su papá que quería jugar.
“Recuerdo que yo le decía a mi papá:
-Papá, quiero jugar basket.
Y el me respondía:
-¿Quieres jugar basket? ¡Tranquilo! Pronto te inscribo.
Y nunca me inscribió. ¡Nunca!”, recordó Memo entre carcajadas.
El basket lo ayudó a ser más alto
Cuando vemos a un ser humano con ciertas características que se distinguen de aquellas que son promedio, solemos sacar conclusiones rápidas. Por ejemplo, si un chico de 10 años es mucho más alto que los demás de su misma edad, o bien, rebasa la estatura común de los 10, lo primero que escuchamos es:
“Seguramente será muy bueno para jugar al baloncesto”.
No obstante, con Memo ocurrió caso contrario. De hecho, cuenta que no era del todo alto y que siempre tuvo la estatura adecuada y acorde con su edad; es decir, nunca se imaginó que se estiraría de esa forma.
“Yo era pequeño. A simple vista no daba signos de que iba a ser alto. Y cuando comencé a jugar basket, fue cuando empecé a estirarme, a estirarme, a estirarme… Y luego a desarrollar mis habilidades”, comentó.
“Memo”: Origen del apodo
“Memo” es el apodo que me colocó un tío paterno. Comenzó a llamarme así porque, según él, yo me parecía a un personaje de un programa de televisión. Entonces desde ahí empezó a decirme “Memo” y, aunque primero comenzó dentro del ámbito familiar, luego se regó por todos lados en la calle. Así me bautizó y así me quedé”.
La época en la que se vistió de Armadura
La llegada de Jesús a Gladiadores de Anzoátegui se llevó a cabo mediante un try out que realizaron en la escuela Los Bulls durante el año 2019.

“Fue allí cuando me llamaron y, rápidamente, comencé a entrenar aquí con la organización Gladiadores. Pero sólo entrenaba en horario de la tarde, porque en la mañana iba a clases y en la tarde era que podía venir a entrenar”, contó.
Asimismo, agregó que “por esa razón, se me hizo difícil jugar la LED 1, que era la que se estaba ejecutando en ese tiempo. Sólo el Final Four, que me llevaron al 3×3. Jugamos el 3×3 y quedamos de tercer lugar”.
¡Primero lo primero! Y lo primero es la escuela
Memo se sentía súper motivado cuando comenzó a entrenar con Gladiadores de Anzoátegui. De hecho, entrenar sólo en las tardes no le parecía suficiente y confesó que, en un momento dado, quiso abandonar sus estudios para poder asistir a los entrenamientos en las mañanas y además en las tardes.
“Pero mi mamá no me dejó. Ella quería que estudiara. Incluso, admito que, desde pequeño, tuve problemas para los estudios. ¡Era fatal! Y hubo una época en la que salí mal en clases y mi mamá me castigó. No me dejaba salir a entrenar. Y yo me escapaba”, recuerda Memo entre risas…
“¡Aguántenme los zapatos ahí!”
“Recuerdo que yo les lanzaba los zapatos a mis compañeros para que ellos me los guardaran en sus casas y poder escaparme a entrenar. Y así me sorprendió mi mamá varias veces en las prácticas. Ella llegaba del trabajo y me agarraba escapado entrenando. Después me daba unas palizas…”, agrega Jesús igualmente riendo.
¿Basketbolista o policía?
La lucha entre Memo y su mamá parecía no terminar. De hecho, en muchos de esos escapes, fue capturado en pleno juego.
“Siempre que jugaba escapado, tenía que jugar y vigilar al mismo tiempo la entrada de mi casa, porque desde la cancha se veía la vereda que conducía hacia mi casa. Entonces jugaba, y veía si había llegado mi mamá, volvía a jugar, y volvía a ver si había llegado mi mamá, y así me mantenía”, explicó cargado de humor.
Un llamado rápido
Jesús fue convocado desde la organización de Gladiadores prácticamente cuando tenía la misma edad en la que comenzó a practicar baloncesto, hecho que llena de mucho orgullo y satisfacción al atleta barcelonés.
“Esa llamada me llenó de un gran orgullo porque, como yo comencé a entrenar a los 16 años, el hecho de que me llamaran a esa misma edad representó una gran alegría para mí. Sé que fue gracias a mi constancia y a mis entrenamientos. ¡Y seguimos, pues! No voy a quitarme. Quiero seguir logrando muchas cosas más”, manifestó Jesús.
Admiración a “El Capitán”
Si hay una pregunta importante que deba hacérsele a cualquier atleta, es ¿a quién admira?, o ¿por quién siente un gran respeto? Y, en este caso, Memo López no dudo en elegir a Gregory “El Súper Ratón” Vargas como su máxima figura de admiración y respeto.
“Dentro de esta organización, admiro mucho a Gregory. Siempre nos ayuda a todos en todo momento”, asegura.
Asimismo, Jordan Zamora también goza de un cariño especial por parte del joven talento de la Armadura.

Kevin Durant y Cristiano
Y si hacia otras latitudes nos vamos, Kevin Durant es el primer nombre que pasa por la mente de Jesús al momento de mencionar a otra de sus figuras del baloncesto.
“Indiscutiblemente es Kevin Durant (K.D.). Lo admiro porque su juego es indefendible. Además, por su compostura. Creo que yo puedo llegar al punto de compararme con él por su altura y su atletismo”, especifica Memo.

De igual forma, Cristiano Ronaldo, aún cuando es un personaje del fútbol, siempre ha estado dentro del foco de Memo debido a que, cuando era pequeñito, también le gustaba el fútbol.
De esa forma, relaciona a su ídolo con su gusto por esa disciplina.
Sus padres
Y como no todo es deporte, consideramos oportuno preguntarle a Jesús que cuál es esa figura importante para él, pero que no está relacionada ni al baloncesto ni al deporte en general.
“Mis padres. Dayana Villarroel y Jesús Miguel López Granadino. Los admiro porque siempre han salido adelante los dos juntos. Siempre nos han apoyado a mí y a mi hermano en todo y nos han guiado siempre por un sólo camino para que no nos descarrilemos”, expresa.

Atracción por las leyes y los idiomas
Memo cuenta que, de no haberse dedicado de lleno a jugar baloncesto, le hubiese gustado estudiar Derecho, pero la define como una carrera complicada.
De igual manera, siente gran interés por realizar cursos de idiomas, pues para nadie es un secreto que la comunicación es la base de todo y que nunca está de más hablar y entender dos o más lenguas.
Incluso, su mamá continúa haciéndole énfasis en la importancia de los estudios, pero él ha dejado siempre claro que el basketball necesita que le dediquen mucho tiempo.
Y aun cuando no descarta llevar a cabo dichos estudios en un futuro, asegura que, por los momentos, desea continuar poniéndole todo el empeño y las ganas al deporte que ama.
¿Qué es el baloncesto para Memo?
“Es prácticamente mi vida. Creo que hay que entregarle todo al baloncesto y estar constantemente entrenando y preparados.
Este deporte me ayuda a drenar porque, como dicen por ahí: Si tienes problemas, ve a la cancha; si estás bien, ve a la cancha; en cualquier momento, ve a la cancha.
Incluso, recuerdo que, cuando era pequeño, me enfermé gravemente con una fiebre que me dio, y tenía juego con Los Bulls. Pues, me fui a jugar con fiebre.
Y otra anécdota que recuerdo, es cuando tenía que jugar una final con Los Bulls. Tenía malestar estomacal y vómitos. Y me fui a jugar pálido y mareado.
Así es mi pasión por el basketball”.

Rendirse no es una opción
Memo cuenta que, una de las lecciones más importantes que le ha enseñado el baloncesto, es a no rendirse nunca, en nada. Además, a estar preparado siempre para cualquier cosa y listo para lo que se necesite.
Una alegría y una tristeza: El mismo año
Uno de los momentos más alegres que le ha regalado el baloncesto a Jesús, fue cuando lo convocaron a la Selección Nacional U-19.
Sin embargo, ese mismo año “en los Juegos Bolivarianos de Valledupar, jugando semifinal contra Colombia, me doblé el tobillo y no pude jugar más. Es decir, en el mismo año experimenté un momento alegre, pero también un momento triste en el baloncesto”, explicó Memo.
El futuro
Como todo atleta que aspira alcanzar sus metas y materializar sus objetivos, Jesús López quiere y desea jugar internacional.
“Eso, en un futuro lejano. Pero ahora, específicamente, me gustaría salir a prepararme y jugar alguna Liga de Desarrollo en Argentina, por ejemplo. Me gusta la liga de allá porque es la más cercana a la Euroliga. Es táctica y competitiva”, describe.
¡Vamos a Rusia!
Jesús cuenta que el profesor Ronald Guillén, actual entrenador de Gladiadores de Anzoátegui, le comentó que recibió una llamada en la que le preguntaron si, por casualidad, Memo estaba ocupado.
Todo esto, con la finalidad de invitarlo (junto al resto de la Federación Venezolana) a los Juegos de la Amistad, una copa llevada a cabo por la Federación de Basket de Rusia.
“El profesor Ronald me hizo la propuesta, y me dijo que lo pensara. Y yo le respondí que no había mucho que pensar. Que, por supuesto, quería ir a representar el país”, expresó Memo.

Fue un viaje largo, según cuenta Jesús. Prácticamente, dos días en avión (incluyendo las escalas).
“Fue una experiencia inolvidable. Viví momentos especiales, y otros no tanto. Sobretodo porque sentí que faltaba calidez humana. Siempre veía las calles solas. Sin embargo, en las noches y en los mismos juegos de basket era que veía un poquito más de gente”, cuenta Memo.
Con respecto a su participación, agrega que “fueron cuatro juegos. Y en total, jugué aproximadamente 80 minutos. Venezuela quedó de tercera, pero le dimos muchísima batalla a las otras selecciones”.
“Para mí, fue una experiencia de crecimiento y desarrollo como profesional y como persona, porque vestir la camiseta de Venezuela, siempre será un avance. Estoy muy agradecido con los coaches Ronald e Iván García por la oportunidad”, finalizó.
Memo Bicampeón
“Para mí, es un logro increíble. Una hazaña que, en la Liga, muy pocos la han podido conseguir. Y el hecho de estar acompañado de jugadores experimentados y conocidos como Michael Carrera Y Gregory Vargas, le da mucho más peso.
Ser uno de los jóvenes del equipo, así como mis compañeros Carlos Fulda y Miguel Lunar, y tener un bicampeonato, es una sensación muy difícil de explicar”.

Crossover y la Liga de Campeones
La Liga de Campeones es una liga urbana muy conocida y cuyos torneos se llevan a cabo, por lo general, en la Ciudad Capital. Y en esta oportunidad, a Memo le tocó participar en la edición Miranda 2025.
“Allí tuve la oportunidad de quedar campeón con el equipo Crossover. Pero, antes de eso, había tenido participación con el equipo Black Power. Y, aunque no logramos quedar campeones, pude darme a conocer en la Capital gracias a la invitación del coach Kevin Palacios (K.P.)”, explicó Jesús.
“El equipo Crossover me contactó gracias a mi compañero Raymond Rada y logramos quedar campeones en Guarenas. Para mí, fue muy importante darme a conocer en Caracas, la cuna de excelentes basketbolistas”, agregó.

Agradecimientos
“Quiero expresar mis más sinceros agradecimientos a todas aquellas personas que han influido y formado parte de mi desarrollo como baloncestista profesional.
A la escuela Los Bulls, al señor Nano, Henry Catén, quien durante un tiempo había tomado las riendas de la escuela, pero luego falleció y las tomó el profesor José Félix.
Más adelante se incorporó el profesor Michael Figuera “Cheíto”, actual miembro del cuerpo técnico de Gladiadores.
Les agradezco a ellos enormemente y a mis padres por siempre apoyarme y estar conmigo en todo momento…”


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