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Bradley Arocho, técnica y estrategia puertorriqueña alrededor del mundo

Bradley Arocho, mejor conocido como “Brad”, conversó con el departamento de prensa de Gladiadores de Anzoátegui a fin de dar a conocer un poco acerca de su historia, su trayectoria dentro del baloncesto y otros detalles mucho más profundos y personales que van más allá del scout, asistente técnico y entrenador, es decir, aquellos que describen a Bradley como el ser humano.

Nació en Moca, una pequeña localidad de la Isla de Puerto Rico, y desde que era sólo un niño, ha estado relacionado directamente con el baloncesto en juego y profesión. De hecho, asegura que vino al mundo “con un balón de basketball en las manos”.

No obstante, previo a profundizar dentro de la parte profesional, es necesario hablar sobre el origen de una pasión…

Todo comenzó en Isabela, un pequeño pueblo que colinda con Moca y cuya liga de baloncesto, a criterio de “Brad”, siempre ha sido destacable.

Fue allí donde el equipo Celtics, de la Liga de Colores (infantil), influyó en el despertar del talento que tenía Bradley para el baloncesto y, con tan sólo 5 años de edad, inició un recorrido que, hasta el momento, le ha permitido posarse sobre centenares de tabloncillos en Puerto Rico y a escala mundial.

“El pueblo de Isabela fue el lugar en donde dimos nuestros primeros pasos, y digo “dimos” porque, tanto mi hermano (Wesley Arocho), como yo, hemos estado vinculados de una u otra forma con el basketball desde muy temprana edad”, cuenta Bradley.

Basket “en familia”

La familia de Bradley Arocho, al igual que él, también se considera inmensamente apasionada por el deporte del tabloncillo. Incluso, fue su padre, el señor Ely Arocho, el primer entrenador tanto de Bradley, como de su hermano.

Aunado a eso, cabe acotar que, en conjunto, la familia dirige un club juvenil en Puerto Rico que lleva por nombre Rebeldes Basketball, equipo en el que, por cierto, “Brad” comenzó su trayectoria como entrenador a los 18 años.

“Puedo decir que allí, en el club de mis padres, me inicié como director de categorías infantiles con niños de 5, 6 y 7 años”, recalca acerca de la organización que aún continúa en manos de la familia.

“Dentro del club, mi mamá (Mildred Loperena) es la que corre el espectáculo, como quien dice… La que se encuentra tras bastidores, la de los papeleos y la encargada de toda la parte administrativa. Mi papá, por el contrario, permanece en la cancha dirigiendo y asumiendo uno de sus roles más importantes: el de líder”, especifica.

Y a propósito de su padre…

“¡Mi papá es mi héroe! Honestamente hablando, yo quisiera ser la mitad de lo que él es”, expresa Bradley acerca de la persona que, aparte de darle la vida, prácticamente inculcó el amor por el baloncesto en la familia.

“Él es un ídolo en Puerto Rico. Tiene 61 años y todavía se mantiene activo dirigiendo. Siempre ha sido una persona líder, responsable y respetuosa. Además de que nos ha servido de motivación y de inspiración a mi hermano y a mí. Por esa razón, ambos hemos seguido y siempre seguiremos sus pasos”, agrega.

Asimismo, lo define como un “legado en vida” gracias a la trayectoria de más de 40 años en las canchas, hecho que lo ha convertido en el dirigente con más campeonatos en categorías infantiles en toda la Isla de Puerto Rico.

Wesley…

Bradley, en el buen sentido de la palabra, cataloga a su hermano como un “demente” del basketball. Esto, en vista de que ha obtenido una cantidad significativa de logros; entre ellos, haber sido campeón nacional en Florida, Estados Unidos.

“Estamos hablando del primer puertorriqueño en quedar campeón nacional en una escuela superior en Estados Unidos dirigiendo femenino”, apuntó.

High schools

Bradley Arocho cuenta que, en la Isla de Puerto Rico, los torneos entre high schools siempre han gozado de mucha acción, fuerza y competitividad.

Catalina Basketball, por su parte, representa un club de suma importancia para él, pues, además de haber formado parte de esa plantilla, fue el equipo de la escuela superior en la que se graduó en el año 2006.

“Cuando me gradué, quedamos campeones nacionales. Pero, lo mejor de todo esto, es que mi papá era quien dirigía la escuela en ese momento. Fueron mis mejores etapas y una época muy bonita”, cuenta.

“Estuve un año asistiendo a la escuela de mi padre mientras estaba en la universidad. Luego, en el segundo año (con 19), comencé yo a entrenar la misma escuela. Posteriormente, debido a asuntos estudiantiles, tuve que parar, pero en el año 2014 regresé a dirigir y, afortunadamente, ganamos varios campeonatos”, detalla.

De igual modo, destaca que “ahí estuve hasta la temporada 2019 y, después, inicié mi trayectoria internacional”.

La universidad

“Cuando estuve en la universidad, un gran amigo, entrenador y campeón de Puerto Rico llamado Carlos González fue quien me dio la oportunidad de cumplir funciones como asistente por primera vez. Aprendí mucho con él, y por eso, le estaré agradecido durante toda la vida”, recuerda.

“Estuve dos años con él en la universidad durante la época en la que estudiaba. Y mientras me desempeñaba como su asistente, tenía el cargo de entrenador en la escuela (Catalina Basketball). Básicamente, estaba viviendo esas dos experiencias paralelas”, detalló.

¡Dato curioso familiar!

Con respecto al torneo de clubes nacionales, considerado el más grande de Puerto Rico, Bradley relata que “en el año 2013, llegamos a la final mi hermano (con su equipo), mi papá y yo. Pero cada uno en representación de sus categorías. Entonces, ellos dos ganaron y yo quedé subcampeón”.

Y entre risas, agrega que “al año siguiente, en 2014, el torneo lo ganamos mi papá y yo, y mi hermano quedó subcampeón. Es decir, nunca pudimos ganar los tres de manera simultánea. Pero fue una vivencia muy especial porque, además de campeones, fuimos los dirigentes del año”.

¡De Puerto Rico para el mundo!

Aun cuando el currículum de Bradley Arocho dentro de la Isla resulta bastante extenso tras haber trabajado como scout, entrenador y director dentro de varios equipos, del mismo modo se ha mostrado imparable desde la primera vez que pisó suelo internacional…

Y es que, en países como El Salvador, Panamá, México, Venezuela, Estados Unidos, entre otros, ha seguido desarrollando su potencial gracias a las oportunidades brindadas por diversos clubes que, según comenta Bradley, han confiado en su trabajo y trayectoria.

El Salvador

En el año 2019 estuvo a cargo del Metapán B.C. de El Salvador, equipo al que logró guiar hasta semifinales. De igual manera, Santa Tecla B.C. contó con su aporte, pero como entrenador en jefe.

“Allí también logré llegar a la semifinal. Luego, en la siguiente temporada (2020), el equipo quedó campeón. No obstante, cuando me contrataron, declararon emergencia sanitaria a nivel mundial (pandemia por COVID-19) y, a raíz de eso, el club se detuvo durante un período prolongado. Posteriormente, ejercí como consultor de entrenadores en línea debido a la situación”, cuenta Bradley.

Venezuela

Equipos como Marinos de Oriente, Taurinos de Aragua y Gladiadores de Anzoátegui también se suman al listado de conjuntos que se han apoyado en las habilidades técnicas-baloncestistas de “Brad” como consultor, director técnico y primer asistente técnico, respectivamente.

Estados Unidos

Durante 2022 (Orlando, Florida) y 2023 (Brooklyn, Nueva York), la Federación de Baloncesto de Puerto Rico le encargó a Bradley Arocho su colaboración en un proyecto que consiste en reclutar jugadores puertorriqueños nacidos en los Estados Unidos. Dicho proyecto se ejecuta bajo el nombre de Capacitaciones U16 y U17 dentro del programa nacional juvenil masculino.

“También manejamos casos en los que los papás son puertorriqueños habiendo ellos (los atletas) nacido en Estados Unidos, así como casos en los que nacen en Puerto Rico, pero emigran desde muy bebés a Estados Unidos”, indica.

México

Fungió como scout en el torneo FIBA Centrobasket; sin embargo, una de las experiencias más enriquecedoras para Bradley, se llevó a cabo en Indomables de Ciudad Juárez a principios de 2024.

“Allí fui entrenador. Fue mi primera experiencia en México y fue muy bonita”, recuerda.

Además, con respecto al equipo, admitió que “comenzamos muy bien. De hecho, llegamos a ubicarnos en el primer lugar de la tabla de clasificación con 7-2. Luego, pasamos a la semifinal. Sin embargo, entre la lesión de un jugador puertorriqueño y la partida de otro muy talentoso, comenzaron a salir mal las cosas”.

“En vista de eso, comenzamos un proceso de búsqueda con la finalidad de hallar la fórmula correcta para recuperar el ritmo y la consistencia que habíamos adquirido, pero no era lo mismo. Batallamos duro, y a pesar de eso, allí nos quedamos”, continuó…

Y con cierta nostalgia, pero a la vez satisfacción, destacó que “honestamente estábamos sólidos. Pero hay cosas que se escapan de nuestras manos y que no podemos controlar. Fue una experiencia maravillosa, y siempre estaré agradecido con las personas que me brindaron su confianza y me ofrecieron su apoyo, como el señor Juan Escalante, propietario del equipo”.

“Él estuvo conmigo desde el principio. Y estaré eternamente agradecido por todo y con todos, porque fue una experiencia que me ayudó a crecer como persona y como profesional”, concluyó.

Del avión a Gladiadores de Anzoátegui

“Yo conozco a Ronald (Guillén) desde hace aproximadamente 5 – 6 años, precisamente por factores relacionados al baloncesto. Y ambos tenemos un amigo en común que, en mi retorno de México, bajándome del avión literalmente, me llamó”, rememora.

–¿Qué estás haciendo ahora?– le preguntó.
–Me estoy bajando del avión– respondió Bradley.
–Pero ¿qué vas a hacer después?– insistió.
–Vine a Orlando para visitar a mi familia– le informó “Brad”.

Posterior a eso, la amistad en común entre Bradley y el entrenador de la Armadura Anzoatiguense le comentó que “Ronald está buscando un asistente”.

“Y ese mismo día, en menos de 5 horas, ya tenía contrato firmado porque le dije que ‘sí’ de una vez”, recordó. Y asimismo, confesó que “si no hubiese contestado la llamada, quizás la historia sería otra”.

“Si Gladiadores no es la mejor organización, por lo menos es una de las mejores en las que he trabajado durante toda mi vida. Los jugadores son muy profesionales y al cuerpo técnico que comparte asignaciones conmigo, ya lo considero una familia. Aparte, el ambiente es muy bueno y la ciudad me encanta. La verdad, ¡estoy a gusto aquí!”, reconoce.

En este trabajo se gana, pero también se pierde

y cuando asumes este tipo de retos, tienes que aceptar que se sacrifican los días festivos y el tiempo con la familia”.

Es una de las frases con las que más se identifica Bradley Arocho ya que “aunque estoy haciendo lo que me gusta y lo que me apasiona, tengo que sacrificar muchas cosas”, dice.

“Creo que la parte más difícil es estar lejos de mis seres queridos. Me pierdo los cumpleaños de mis familiares y de mis amigos, así como muchos otros momentos bonitos que no puedo disfrutar a causa de mi profesión. Es parte del trabajo. Todos hemos pasado por eso y, aun cuando siempre nos comunicamos a través de videollamadas, nunca es lo mismo”, expresa.

Y, ¿aparte del baloncesto?

Bradley Arocho cuenta con un menor en Psicología y un bachillerato en Criminología ya que, además de todos sus conocimientos y capacidades dentro del mundo del basketball, “Brad” admite que le encanta leer, y que las leyes y la investigación son sus otras pasiones.

Criminología

Se define como un “amante de la investigación” y es por esa razón que siempre ha sentido especial atracción por la criminalística.

“Yo estaba estudiando ciencias políticas en el recinto de la universidad de Mayagüez. Pero, tomé una clase de criminología como una electiva y, como siempre he sido una persona que ha estado muy pendiente de los periódicos y que siempre me han gustado ese tipo de tópicos, me enamoré del curso”, comenta.

De allí, llevó a cabo la práctica en el tribunal como investigador criminalístico durante un año y confiesa haberle encantado.

“Tenía que ir a la escena del crimen, investigar, tomar fotos y entrevistar a los afectados y otros involucrados. Incluso, el abogado que fungía como mi jefe en ese entonces, me dijo que tenía capacidad y cualidades para estudiar Derecho”, agregó.

Derecho

Asimismo, cuenta que “efectivamente iba a estudiar Derecho porque me gustan las leyes, e hice el examen. Sólo que el mercado en Puerto Rico se encuentra un poco saturado y, sin olvidar que mi pasión es el baloncesto, me surgió la oportunidad de explotar mi área en Puerto Rico. Y ahí fue donde, sin pensarlo dos veces, ¡arranqué y no he parado!, refiere.

Psicología

Por otra parte, Bradley se autodescribe como un buen observador y estudioso del comportamiento humano. Y alega que, en este tipo de trabajo, donde codearse de muchas personas con distintas personalidades es cotidiano, “todos los días tienes que solucionar un problema, porque no todos los jugadores son iguales y, las personas que nos rodean, tampoco lo son”.

“Creo que la Psicología va mucho de la mano con el deporte, porque todos pensamos diferentes. Y los que estamos inmiscuidos de alguna manera dentro de este mundo, debemos manejar al menos los conocimientos más básicos de la rama. Y a mí, en lo particular, me ha ayudado mucho a entender cómo es la persona”, señala.

Trabajo + pasión = Privilegio

Existe una segunda frase con la que Bradley se siente 100% identificado, y es:

Dichoso aquel que mantiene una profesión que coincide con su afición”.

Y es que, para Bradley Arocho, es muy importante el hecho de que un trabajo y una pasión caminen de la mano, ya que considera que no hay un completo disfrute cuando no existe gusto por lo que se hace.

“Esto es un privilegio, porque hay muchas personas que trabajan en un oficio que no les agrada… Entonces, cuando se trata de lo que realmente te apasiona, es algo aparte. Es una oportunidad que no todo el mundo tiene. De mi parte, estoy bendecido y agradecido de trabajar en lo que amo”, finalizó Bradley.

Publicado: Monday, Jun 24

1 Comment

  1. Mildred Loperena

    Sumamente orgullosos de ti! Todos sabemos que desde pequeño cuando tu padre Eliezer te dirigía tu dabas opiniones del juego y tu padre te observaba. Ya tu camino estaba dejándose ver. No es fácil estar sin ti pero los padres, o sea nosotros sabemos y aceptamos que tenemos hijos pero hay que dejar volar. Se que Dios te acompaña siempre. Proud of you Brad, keep on, don’t stop. Love you

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